H. Georgalis - Wensho Gr1 - Etiopía

Precio de venta Precio €10,50 Precio habitual Precio unitario  por 

  • Productor: Fero Coop.
  • Exportador: H. Georgalis (Moplaco)
  • Región: Wensho, Sidamo, Etiopía
  • Altitud: 1.700 m.
  • Variedad: Heirloom (Autóctonas)
  • Proceso: Lavado
  • Tueste: Filtro, Espresso
  • Perfil: Flor etíope, chocolate, cítricos

La cuna del café

Te llevamos hasta la cuna del café arábica para acercarte al sabor original de tu bebida favorita. Café de bosque que crece semi salvaje a la sombra de los árboles en el corazón de Etiopía, punto de  partida de esta planta extendida hoy por todo el planeta. Sidamo es la principal región productora del país y la exportación de sus granos representa cerca del 60% anual de ingreso de divisas. Su acidez delicada, sus matices florales y la claridad de su taza hacen de él uno de los más apreciados en los mercados internacionales y más aún en el nicho de los cafés de especialidad.

De alguna manera, podemos afirmar que los ancestros de todos los granos de café arábica cultivados en hoy en el mundo proceden de Etiopía. Ya sea en América, Asia o África, todos buscan recrear las condiciones que hace miles de años propiciaron aquí su aparición espontánea: terreno montañoso, clima tropical y estaciones secas y lluviosas moderadas y bien diferenciadas.

Sidamo se encuentra en el sur del país, a 6 horas de la frontera con Kenia. Su nombre proviene de un grupo étnico de la zona y allí, como en el resto del país, pequeños productores miman sus cafetos de variedades salvajes milenarias aún sin identificar. Los científicos han reconocido hasta 37, pero existe un inmenso mapa genético por explorar. Cuando leemos en un paquete de café la palabra heirloom para definir la variedad de arábica, se hace referencia a una mezcla de granos de "raíz antigua".

El microlote que os presentamos en esta ocasión, de grado 1 –en Etiopía, los granos que alcanzan la categoría de cafés de especialidad se clasifican como grados 1 y 2–, presenta las características propias de los cafés de la zona de Sidamo, muy dulce y floral, con una matizada acidez cítrica y con notas de chocolate en tuestes más desarrollados para espresso.

Su procesamiento corresponde a la estación de lavado que los miembros de la  cooperativa Fero poseen en la localidad de Yirgalem, donde cada año unos 4.000 pequeños productores convierten sus cosechas en granos limpios para su venta. De algunos de los 7.433 sacos producidos en esta estación se nutre Heleanna Georgalis y su compañía Moplaco, una de las exportadoras con mayor prestigio de cafés especiales de Etiopía. En las instalaciones de Moplaco se procede al trillado, clasificación y preparación de los lotes para que cumplan con las condiciones establecidas por la Asociación de Cafés de Especialidad (SCA) para entrar en la liga de los mejores cafés del mundo.

Aunque este microlote no posee el certificado de café orgánico por el coste que supone obtenerlo, el uso de químicos es una rareza en Etiopía, donde los métodos más tradicionales y rudimentarios son, por simple cuestión económica, la norma general.


La aventura de Heleanna

Al frente de la tercera generación involucrada en el comercio de café, Yanni Georgalis fundó Moplaco en 1972 en Dire Dawa para exportar café de Harar. Tras su fallecimiento en 2008, su hija Heleanna tuvo que decidir entre asumir el enorme reto de sostener y honrar el legado de su padre en Etiopía o renunciar a él para continuar su carrera en el mundo de las finanzas lejos de África. Afortunadamente para todos los amantes del café, finalmente optó por la primera opción.

Heleanna nació en Harar pero la guerra civil en Etiopía forzó su emigración a Europa en su adolescencia. A su regreso hace ahora más de una década, ha debido afrontar un sinfín de dificultades para lograr su objetivo en un país donde los hombres no acostumbran a sentarse con una mujer en una mesa de negocios. Uno de sus grandes logros ha consistido en desarrollar una empresa en la que la mayoría de los puestos directivos los ocupan mujeres. No todos, admite, porque para sortear la multitud barreras administrativas, es decir para hablar con el Gobierno, allí todo resulta más sencillo entre hombres.

Heleanna y Moplaco luchan cada día por dignificar la vida de las mujeres etíopes, cuyo reconocimiento social y equiparación de derechos siguen muy lejos de los de Occidente. Luchan también por mejorar la educación y las condiciones de vida de los más pequeños con la promoción de diferentes escuelas en Yirgacheffe o Sidamo, así como por ofrecer un futuro profesional a los jóvenes a través de formación relacionada con el barismo, el tueste de café o la administración de coffee shops.

Todos estos proyectos han sido posible gracias a la capacidad de Heleanna para reconvertirse en una experta del producto con el que trabaja y a su visión para apostar por los cafés de especialidad. Moplaco tiene su base en Addis Abeba, plantas de procesamiento en Dire Dawa, Yirgacheffe, Chelelectu y Sidamo Bensa, además de relaciones con diferentes cooperativas que le permiten cubrir todo el mapa cafetero de Etiopía.

Su último proyecto se llama Sheka, una finca que se mantiene en estado semi salvaje donde Heleanna cultivará su propio café y explotará también como centro de eco turismo.