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H. Georgalis - Adola Gr1 - Etiopía

H. Georgalis - Adola Gr1 - Etiopía

Precio habitual €11,50
  • Productora: Heleanna Georgalis (Moplaco)
  • Región: Adola, Guji, Oromia, Etiopía
  • Altitud: 1.900 m.
  • Variedad: Heirloom
  • Proceso: Natural
  • Tueste: Espresso
  • Perfil: Uva pasa, mango, licor, buen cuerpo, final prolongado

Café salvaje

Te llevamos hasta la cuna del café arábica para acercarte al sabor original de tu bebida favorita. Café de bosque que crece semi salvaje en el corazón de Etiopía, donde se mezclan un sinfín de varietales, muchos de ellos aún sin clasificar aunque en su mayoría relacionados con el que conocemos como Typica, el punto de  partida de esta planta extendida hoy por todo el planeta. De alguna manera, podemos afirmar que todos los granos de café arábica cultivados en el mundo proceden de este país. Ya sea en América, Asia o África, todos buscan recrear las condiciones que hace miles de años propiciaron aquí su aparición espontánea: terreno montañoso, clima tropical y estaciones secas y lluviosas moderadas y bien diferenciadas. 

En esta ocasión os presentamos una creación de Heleanna Georgalis y su compañía Moplaco, una de las exportadoras con mayor prestigio de cafés especiales de Etiopía. Pequeños productores, cuyos terrenos apenas alcanzan una hectárea en los alrededores de la localidad de Adola Rede, en la zona de Guji, venden sus cosechas a la cooperativa Doba Forest Society, responsable de procesar los granos antes de que Moplaco proceda a su trillado, clasificación y preparación para su exportación. Aunque este microlote no posee el certificado de café orgánico por el coste que supone obtenerlo, el uso de químicos es una rareza en Etiopía, donde los métodos más tradicionales y rudimentarios son, por simple cuestión económica, la norma.

Su procesamiento natural, el más antiguo y el más habitual en el país, sobre todo en las zonas con menos disponibilidad de agua, como Harar, se ha perfeccionado debido a su creciente demanda entre los paladares más sofisticados que el movimiento de los cafés de especialidad ha desarrollado en los últimos tiempos. Los granos se secan al sol sin despulpar ni lavar, es decir dentro del fruto completo durante días o semanas, dependiendo de las condiciones meteorológicas. Esto se realiza sobre camas elevadas fabricadas con una red sintética que permite la circulación del aire por toda la superficie y favorece un secado uniforme, uno de los grandes retos de los cafés naturales.

Una vez completado el secado, se procede al despulpado. Este proceso influye de manera dramática en el resultado final, una taza no tan limpia ni tan floral como un Etiopía lavado, con una acidez menos vibrante pero con un dulzor y un sabor de fruta madura acentuados por la mayor absorción de azúcares del mucílago que en conjunto nos permite apreciar mejor las cualidades más auténticas de su origen. Como este método aporta a la bebida, además, un cuerpo más pesado y jugoso, su potencial para el espresso es ideal.

Este microlote de grado 1 –en Etiopía, los granos que alcanzan la categoría de cafés de especialidad se clasifican como grados 1 y 2– presenta las características propias de los cafés de la zona de Guji, que hace cinco años obtuvo su denominación de origen propia, independiente de la más amplia de Sidamo, gracias a su complejidad, equilibrio y distintivo sabor.

La aventura de Heleanna

Al frente de la tercera generación involucrada en el comercio de café, Yanni Georgalis fundó Moplaco en 1972 en Dire Dawa para exportar café de Harar. Tras su fallecimiento en 2008, su hija Heleanna tuvo que decidir entre asumir el enorme reto de sostener y honrar el legado de su padre en Etiopía o renunciar a él para continuar su carrera en el mundo de las finanzas lejos de África. Afortunadamente para todos los amantes del café, finalmente optó por la primera opción.

Heleanna nació en Harar pero la guerra civil en Etiopía forzó su emigración a Europa en su adolescencia. A su regreso hace ahora diez años, ha debido afrontar un sinfín de dificultades para lograr su objetivo en un país donde los hombres no acostumbran a sentarse con una mujer en una mesa de negocios. Una de sus grandes logros ha consistido en desarrollar una empresa en la que la mayoría de los puestos directivos los ocupan mujeres. No todos, admite, porque para sortear la multitud barreras administrativas, es decir para sentarse a hablar con el Gobierno, todo resulta más sencillo entre hombres.

Heleanna y Moplaco luchan cada día por dignificar la vida de las mujeres etíopes, cuyo reconocimiento social y equiparación de derechos siguen muy lejos de los de Occidente. Luchan también por mejorar la educación y las condiciones de vida de los más pequeños con la promoción de diferentes escuelas en Yirgacheffe o Sidamo, así como por ofrecer un futuro profesional a los jóvenes a través de formación relacionada con el barismo, el tueste de café o la administración de coffee shops.

Todos estos proyectos han sido posible gracias a la capacidad de Heleanna para reconvertirse en una experta del producto con el que trabaja y a su visión para apostar por los cafés de especialidad. Moplaco tiene su base en Addis Abeba, plantas de procesamiento en Dire Dawa, Yirgacheffe, Chelelectu y Sidamo Bensa, además de relaciones con diferentes cooperativas que le permiten cubrir todo el mapa cafetero de Etiopía.

Su último proyecto se llama Sheka, una finca que se mantiene en estado semi salvaje donde Heleanna cultivará su propio café y explotará también como centro de eco turismo.